domingo, 9 de octubre de 2011

Mentir como instrumento de control y aceptación

Decir que estás bien. Buscar proyectos conjuntos. Exacerbar la profundidad de la relación con la persona que estás hablando. Hablar de los viajes que has hecho como Steve Jobs hablaba de sus creaciones, con adjetivos superlativos y carentes de sentido después de tanto sobeteo.

Tener una opinión predefinida agradable para todos y coherente con la sociedad. Denigrar el trabajo o los gustos ajenos como símbolo de profesionalidad, conocimiento profundo y elitismo.

Omitir frases y hechos en contra tuya para que te apoyen. Ponerte estados en Facebook populistas y dicotómicos para recibir likes hasta vomitar de gozo.

Solo hay tres tipos de personas: Estúpidos, mentirosos y frustrados.

Toda decisión tiene ventajas e inconvenientes al 50%. Absolutamente todo. La única variable a tener en cuenta es que te vas a morir algún día. Lo que tendrás que procurar es que antes de que te mueras las ventajas consecuentes de la decisión sean mayores o iguales a los inconvenientes. Claro que si procuras hacer esto perderás un tiempo precioso antes de morir. Es el inconveniente. Solución: sé estúpido y aleatorio en tus decisiones, si intentas ordenarlas y darles lógica el propio caos de la realidad se encargará de que no consigas nunca lo que te propones. No te propongas nada y conseguirás exactamente lo que te propones, nada. Así de simple.

Vale, me he excedido. Pero vamos, utiliza la intuición y no seas demasiado consciente de lo que haces o perderás demasiado el tiempo, justo lo contrario de lo que querías conseguir con toda esa parafernalia analítica y metodológica.

Así mejor.

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