La primera vez es poesía, las siguientes literatura.
La primera vez es paja, las siguientes práctica. O momentos de ocio.
Oigo una voz. No me dice que queme cosas. De hecho no creo que me hable a mí. Está en la calle. Se confunde con todo lo demás pero sé que es una voz. No es una metáfora.
sino un vertedero
Mis eternos juegos. Me perseguirán hasta que me muera. El infinito no se entiende hasta que no se comprende. O al revés. O en los dos sentidos. El infinito es lo que tiene, que no tiene mucho sentido o tiene muchos sentidos.
Si te sirve para ahogar penas, para ordenar pensamientos, para no destrozarte por dentro, o de hecho, para destrozarte por dentro, eres un artista.
Si lo buscas, si procuras que suene, que tenga un tono, en general si procuras no eres artista, eres empresario. No es malo, nada es malo cuando nace, o eso decían los Hobbits. Para eso estamos, ¿No? De algo hay que vivir, ¿No? Dios cinco años de carrera para esto.
La gente se preocupa o se asusta, por eso no debe conocer sobre mí. Mi sinceridad explosiva es una mierda, no sirve para nada. Hay más voces ahora, ninguna familiar, creía que sí. Dependo tanto de los abrazos que me doy pena a mí mismo.
No quiero consejos precocinados, nadie escucha, nadie reflexiona sobre mi caso. Parece que la vida debería ser mucho más simple que esto. Se ve que yo he cogido el camino largo, tiene mejores vistas pero casi siempre vas solo. Y compartir una buena vista con tu mano no es un bocata de cardenal.
Complacer. Con mucho gusto. Estoy empezando a cansarme de escribir y casi no llevo nada. Moqueta azul, botones negro y recepcionista afeitado, con pelo hacia atrás y algunas canas, un poco rellenito, y sonrisa de entre triunfador y bonachón. A lo John Goodman haciendo de Pedro Picapiedra.
Quiero amor. Y suena mal. Por esto no lo debe leer nadie. Quiero amor y sentir como antes. Quiero respirar fuerte igual que hago por una cascada pero hacerlo por alguien. Supongo que está en mis genes. Necesito reproducirme.
Tengo miedo de lo que debo elegir? O es que me afecta demasiado la opinión de la gente? Seguro que las dos cosas influyen muchísimo already. Estoy demasiado atomizado como para poder llegar a saber.
Un segundo que me pongo algo de música y me inspiro. Vale va, antidotes de foals.
No pienso crear nada nuevo, ya tengo bastante con lo que no para de salir a borbotones de un agujero en mi cabeza. Piruletas y chupachups fiesta, y noches sin color de noche. Estos deberán estar en Las Vegas. Me alegro por ellos. Eso que ganan.
No soy inseguro, no en ese sentido. No soy patético. O sí. No lo creo. Soy medidor, soy tranquilo y apaciguador. Ahí sí que me siento patético, a quién coño se le ocurre ser lo mejor posible para los demás. La única forma de ser lo menos necesario para los demás es ser lo que los demás necesitan. La gente no quiere necesitar y admitirlo y saber que eso concierne a otras personas. No Nononononono por favor, demasiados riesgos, abres un agujero en una especie de burbuja que te creas. Es posible que esta incapacidad para construirme una burbuja me haya convertido en el monstruo que soy, en el arma de destrucción propia y de nuevas relaciones. Soy un tsunami de sinceridad y al mismo tiempo de hipocresía. Supongo que combinado en la mezcla suficientemente agitada como para que el resultado sea lo que soy. Adorable, acariciable. Alguien sin personalidad. Alguien que siempre está ahí. Con el que te podrías casar si la cosa va mal.
Dios, qué patético ha sonado en un segundo.
Necesito huir de mí.
Y sigo mirando, esperando una respuesta a la que voy a responder con más odio patético. Es una situación plenamente patética, repleta de egos y orgullos, sin solución aparente, sin familia ni sábanas blancas de hotel.
La idealización, la perfección, eres perfecto tal y como eres pero tienes que madurar, tienes que entender que necesito esto, pero eres perfecto tal y como eres. No hay nadie perfecto para mí porque no soy perfecto para nadie, y viceversa. No soy un incomprendido cualquiera. Soy indeseable en muchos aspectos. Mi exterior da tranquilidad, mi interior es un tatami donde luchan titanes con superpoderes.
Mi cabeza no me va a dejar en paz, no pretendo asustar, solo sentirme cómodo más frecuentemente. Por qué le doy tantas vueltas a todo. Por qué hago negro lo que ha empezado como blanco.
Tal vez y solo tal vez la solución esté en no buscar orden sino buscar el desorden, no buscar criterios, ni pautas ni patrones. Darle más trabajo diario a la intuición. Si no moriré realmente joven y/o mataré a alguien demasiado pronto.
Mi aleteo volverá algún día en forma de aleteo. Lanzarás una flecha que tú mismo terminarás clavándote. Eso es el karma, el truco está en no lanzar flechas o apuntar tan bien que sabes que donde te duela te dolerá poco. O no. Qué sinsentido tiene lo que digo.
Soy más rápido cambiando de opinión que el i5
No hay comentarios:
Publicar un comentario